Algún día, mi silencio será escuchado,
Emergerá de su inercia inútil,
Y será testigo clave en el caso,
En el que confesaré ser tu amante incógnito,
Aquel que por tu cariño lo hubiera hecho todo,
Unir caos y armonía en un beso sobre tus labios,
Mezclar el calor de tus caricias con el frío de tus miradas,
Real o imposible, todo lo hubiera hecho,
Y quizás, por ahí llegue a tus oídos,
El rumor de un amor que encalló en rocas de caramelo,
Naufragando dulcemente en este corazón,
Hasta no dejar huella de lo que alguna vez fue.
Algún día, tal vez, lo sepas todo,
Los tantos episodios que desfilaron,
En una suerte de debut y despedida,
Por las pasarelas de papel,
Manchadas por el recuerdo de lo utópico,
Y tú, modelando de aquí para allá,
El más complejo de los desfiles y versos,
Alabando tu belleza o narrando nuestra historia,
Aquella leyenda que cantó alguna vez el viento,
Desde un ajetreado verano hasta un falleciente mayo
Estaciones, meses, años; todos esperando por ti.
Algún día, serás capaz de entender
A este amor incomprendido, inaudito y absurdo
Que, ilusamente, acariciando blancas hojas con palabras,
Supuso que podrían alguna vez llegar a tus cabellos,
Tu rostro, tu mirada, tus labios, tu piel
Simplemente, un amor al que le faltaste tú,
Y que como sombra sin cuerpo apoyada contra la pared,
Baila al son de esa canción que te dediqué,
Una de las tantas que eran para ti,
Alegres, tristes, melancólicas, inspiradoras,
Miles de tonadas convergiendo en los tonos de tu voz,
Mi perfecta balada, mi perfecta armonía.
Y puede que algún día,
Quizás, pueda comprender que,
La pequeña, mi niña,
Esa; la que tanto quería,
Nunca existió...
martes 28 de julio de 2009
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