Las cálidas sonrisas al ponerse el sol,
Tiñendo las calles de naranjos y amarillos,
El otoño llega poco a poco al pueblo,
Entibiando los recuerdos del verano,
Antes de sepultarlos en la nieve del invierno.
Las figuritas plásticas y remolinos de papel
Bailando y girando al son de la brisa,
Que se lleva mis lágrimas y mis penas,
Canta el bambú al atardecer,
Sopla el viento después del festival.
Llueven flores secas, llueven nubes rosa
Lentamente a correr en un río de recuerdos,
Que con el tiempo llegará a su destino
A lo profundo de los corazones,
Decorando los cielos y abrazando la noche.
Los soldaditos de lata y animales de cartón
Alineándose y ladrando al son de la brisa,
Espantado mis miedos y más horribles temores
Canta el cerezo al atardecer,
Sopla el viento después del festival.
Aquello que no se puede olvidar,
Iluminará las aceras en las noches,
Brillando como estrellas en la memoria,
Mientras la luna toma mi mano,
Cobijándome en su luz, mostrándome el camino a casa
Caballitos de madera y collares de fantasía,
Corriendo y adornando mis deseos al son de la brisa,
Prometiendo un mañana mejor y más hermoso,
Canta el shamisen al atardecer,
Sopla el viento después del festival.
Canta la luna al anochecer,
Sopla el viento después del festival.
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