miércoles 20 de febrero de 2008

The best mistake I’ve ever made

Hoy se cumple una semana,
Eterna, infinita, terriblemente larga
Cuando el reloj marcó su sentencia a las 12:39
Tu voz a hacer eco en las paredes,
Como epitafio de ese negro día
Mientras tu sombra se refleja en las cortinas,
Tus lágrimas, tus palabras,
Lo que éramos, lo que dejamos de ser,
Extrañándote en cada momento,
Desde que mis ojos se abren al amanecer,
Hasta que mi mente se nubla recordándote al anochecer,
Escucho las canciones de siempre,
Pretendiendo que son sólo cosas de la estación,
No terminan, como un conjuro, maldición
Converso con tu fantasma,
Mientras me retuerzo de un lado a otro en las sabanas,
Tratando de encontrarte en la oscuridad,
Mas tan sólo es el despecho de la soledad,
Estoy tan perdido, sin rumbo, ni fe ni cruz
Teniendo el mundo, no tengo luz
No estás tú
Nada parece lógico ni cuerdo,
¿Cómo puede el mundo cínicamente continuar?
Sin siquiera darse un momento y voltear
Y ver aquello que murió
Hace días, horas, segundos
Recorro el cementerio de cosas que dejaste aquí,
Cientos de miles de pequeñeces que me saben a ti
Buscando dónde, en que parte estás
Y al final de todo, miro atrás
Cómo, cuándo, por qué,
Sin importar si me caigo a pedazos,
Si me aferro de los recuerdos,
Si me parte el corazón a ratos,
Si la ansiedad me come a momentos,
Si estoy bien, si estoy mal
Fuiste... eres el mejor error que he cometido...

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