jueves 12 de noviembre de 2009

忘れられない名前

Han pasado varios años de historia,

De peleas imaginarias, amores utópicos,

En los que tú y yo éramos polos opuestos,

los eternos rivales, la pareja perfecta.

La miel de tu piel era mi complemento ideal,

Tus manías y rarezas, mi perdición,

Amada por las noches y aborrecida de día.


Tantos episodios a narrar,

Desde esa sonrisa inocente e infantil,

A la voz madura que hoy tus labios desnuda,

Ha pasado el tiempo,

Me tuviste perplejo tantas veces,

Tratando de analizar el cómo, cuándo y porqué

La razón de una mirada distinta,

De un beso amargo, de alegría inerte

Cuántas veces no clamé por tu regreso

Y cuantas otras no deseé que te fueras

Sólo para llamarte a ratos de nuevo a mi vida

De la que entraste en silencio

Y hoy, de la misma forma, pareces irte para siempre…


A veces quisiera olvidarte, pero sé no seré capaz

Hoy, perdono tus errores, tus gestos sin intensión,

Te declaro inocente de cuanta culpa puede haber

Quedemos como amigos, como una última y primera vez

El nombre que no podré olvidar,

Una historia que termina, una historia sin final,

Porque ya no te veré más, porque ya no te soñaré más,

Te entrego a la luna, te devuelvo a los astros,

Sé feliz y gracias por haberlo sido todo,

Por haber sido tú, por haber sido nada.

Hasta nunca, hasta siempre.

viernes 11 de septiembre de 2009

And then I kissed her

A veces eres tan impredecible,
Una lluvia que irradia gotas de sol,
Una sequía que moja los pantanos de la ilusión,
A ratos eres un silencio que nunca calla,
Otros, simplemente, la alegría que sueño,
En ocasiones me eres tan familiar,
Como si una vida no hubiese sido suficiente a tu lado,
Y hay ocasiones en la que eres un mundo por descubrir,
Oculto en la incertidumbre de tus pasos,
De tu sonrisa, de tus gestos, de ti…

Siendo tú, y sólo tú, me encantas,
Eres la que en un suspiro hace dar vuelta mi mundo,
La que libera las aves por mis cielos,
La que deja correr los caballos por las estepas de este pecho,
Latiendo cada vez más fuerte,
Cada vez más vivo, cada vez más ardiente
Hasta que, finalmente, te posas a mi lado,
Me sonríes, me miras, me besas, me matas
Y yo, tímidamente, en la duda,
Beso tu suave mejilla,
Como un sueño que poco a poco se hacía realidad,
Te alejaste lentamente, preguntando lo que ni en mis sueños preguntabas
Y aún así, logro entrever tu mirada coqueta,
Sonrojada por algo que no comprendo ni creo entender,
No hay palabras, no hay silencio,
Solo ese momento en que por un segundo
fuimos una fantasía y sueño,
Fuimos lo que nunca fuimos ni seremos,
Fuimos todo y fuimos nada,
Fuimos tú y yo.

Hoy estuve a tu lado,
Hoy besé tu rostro,
Hoy se realizó un sueño,
Efímero y tan real,
Como siempre y como nunca,
Como amigos y totales desconocidos,
Distanciados por un mar de razones,
Unidos por los lazos de la utopía,
Hoy, me hiciste soñar,
Me hiciste reír, me hiciste vivir,
Hoy, como nunca antes,
Me hiciste feliz...

martes 28 de julio de 2009

Algún día

Algún día, mi silencio será escuchado,
Emergerá de su inercia inútil,
Y será testigo clave en el caso,
En el que confesaré ser tu amante incógnito,
Aquel que por tu cariño lo hubiera hecho todo,
Unir caos y armonía en un beso sobre tus labios,
Mezclar el calor de tus caricias con el frío de tus miradas,
Real o imposible, todo lo hubiera hecho,
Y quizás, por ahí llegue a tus oídos,
El rumor de un amor que encalló en rocas de caramelo,
Naufragando dulcemente en este corazón,
Hasta no dejar huella de lo que alguna vez fue.

Algún día, tal vez, lo sepas todo,
Los tantos episodios que desfilaron,
En una suerte de debut y despedida,
Por las pasarelas de papel,
Manchadas por el recuerdo de lo utópico,
Y tú, modelando de aquí para allá,
El más complejo de los desfiles y versos,
Alabando tu belleza o narrando nuestra historia,
Aquella leyenda que cantó alguna vez el viento,
Desde un ajetreado verano hasta un falleciente mayo
Estaciones, meses, años; todos esperando por ti.

Algún día, serás capaz de entender
A este amor incomprendido, inaudito y absurdo
Que, ilusamente, acariciando blancas hojas con palabras,
Supuso que podrían alguna vez llegar a tus cabellos,
Tu rostro, tu mirada, tus labios, tu piel
Simplemente, un amor al que le faltaste tú,
Y que como sombra sin cuerpo apoyada contra la pared,
Baila al son de esa canción que te dediqué,
Una de las tantas que eran para ti,
Alegres, tristes, melancólicas, inspiradoras,
Miles de tonadas convergiendo en los tonos de tu voz,
Mi perfecta balada, mi perfecta armonía.

Y puede que algún día,
Quizás, pueda comprender que,
La pequeña, mi niña,
Esa; la que tanto quería,
Nunca existió...

jueves 9 de julio de 2009

Sólo por las noches

Un cuento que galopa sin montura,
Libre por las llanuras de la almohada,
Relinchando a mi oído lo imposible,
Aquello que solo bajo el mantel de estrellas,
De ese firmamento manchado, puede ocurrir,
Lugar donde el canto del sol eclipsa en noche,
En un ocaso del que nace tu voz, tu mirada,
Desfilando por un sin número de roles,
Una fantasía dormida en ti,
En la que las olas de sábanas se estrellan contra los cojines
Bañando esa ilusión en un mar silencioso,
Un océano callado y negro, sin fondo ni horizonte,
En la que navega un bote de arena cobriza,
Que suavemente encalla en las costas de tu piel,
Derramando así ese color por las estepas de tu cuerpo
Y tiñendo tu mirada en un ámbar y un par de ópalos,
Que extraviados en la inmensidad del universo,
Fueron a varar a tus ojos, a la deriva por la incoherencia…

Sólo en este lugar lo irreal se hace posible,
Donde no hay juez ni culpable,
Donde todos son inocentes de un pecado santo,
Amparados en lo ilógico y en la demencia del corazón,
Es aquí, país de las mil y un maravillas,
Donde la noche te entrega en mis brazos,
Me sonríes, me maldices, me llamas, me dejas
Tormento de tormentos, bendición de bendiciones
Que haces de esta la mejor de las historias,
Que haces de esto la peor de las tragedias,
Todo en un par de gestos, una palabra,
Una caricia, un hola y, quizás, con suerte, un te quiero.

La luna es testigo de un amor que te profeso desde mi cama,
Marchito por el sol en un otoño que converge en tus cabellos.
Sé que es imposible encontrarte bajo este enorme cielo azul,
Donde lo verídico te hace inalcanzable
Así como lo tangible, lejana,
Las manecillas bailan al cantar de las horas,
Y llegará el momento en que la penumbra nos abrace otra vez,
Será entonces, finalmente, cuando, por un instante,
La realidad colapse a pedazos de locura,
Y todo sea irreal, iluso, imposible, insano,
Y, por un rato, seas mía.

lunes 13 de abril de 2009

Un nombre oxidado

Eras la apuesta más grande de todas,
Nervioso, jugué a ganador,
Precipité mi jugada, mostré las cartas,
Rocé las fichas, titubeé un par de veces,
Para quedarme sin más que un puño cerrado
Y que tentador era el premio,
Ese que ningún casino me podía prometer
Tu mano, tu mirada, tu sonrisa, tú
Mi estrella matutina de la noche,
Esa que no podía esperar al sol por verme,
Esa que soñaba con ser luna para velarme el alma.

Si tanta era la pasión marchita en el verso,
Aquel que no pudo encontrar asilo en el cantar de tus labios,
Que tímidamente emergía de una sonrisa camuflada en la inocencia,
Piadosa mía, pecador de nadie,
Si tanto deseabas encontrar en mis brazos el calor
Que el verano no pudo entregarte en sus tardes,
¿Por qué no correr entonces a tu lado?
A la tierra en la que el viento canta al son del bambú
Y los dioses decoran el paso de los hombres por la tierra,
Al lugar donde el cielo se une con el mar,
Más allá de donde el horizonte de la cordura pudo llevarme
Te busqué, crucé los mil mares sobre el dragón de plata
Esperando encontrarte al final de la jornada en que el día enviudó en noche
Y la noche dejó el duelo para vestirse de naranjo amanecer,
Como las tostadas costas de tu piel, al otro lado del mundo.

Mas solo el silencio me acompañó en mi travesía,
El epitafio de lo que alguna vez prometimos,
Espectáculo de sueños rotos, boulevard de esperanzas vagabundas,
Esas que perdieron a sus dueños y van a la deriva por la calle,
Llorando en la tarde, perdidas entre un océano de luces rojas,
Así, las estaciones se saludaron la una a la otra,
Haciendo caso omiso del latido de un corazón que aún cantaba tu canción,
Al compás de los ojos rasgados, al tiempo de tus pupilas negras,
Y cuando parecías haber desaparecido, regresas como espectro
A susurrarme al oído palabras heladas, de un pasado fallecido en cenizas
De las que ni el fénix podría volver a la vida,
Un nombre oxidado por el llanto que cayó
En el desamor de tus sentencias y de tu adiós
Y así es, como después de todo,
De meses, días, vidas,
No puedo terminar de decirte todo lo que te hubiera dicho,
Todo lo que quiero gritarte, ni todo lo que desearía abrazarte,
Y tú, en diez miserables líneas,
Dijiste todo y más de lo que había que decir…

Aaron C.